Fuezas que protegen a la población y la tranquilidad del territorio están conformadas por hombres y mujeres que tienen un mismo propósito: servir a la Nación.
Boyacá
26 de enero
Comparte
Cuando amanece en Boyacá, no solo despiertan las montañas. También lo hacen los hombres y mujeres que, con el uniforme puesto y el morral al hombro, se disponen a cumplir una misión que trasciende las órdenes: proteger a la población y garantizar la tranquilidad del territorio.
Integrados por soldados de diferentes armas, recorren caminos y veredas con paso firme. Provienen de distintas regiones del país, pero los une un mismo propósito: servir a la Nación. Muchos dejaron atrás a sus familias, pero en estas tierras han encontrado un nuevo hogar, reflejado en cada saludo, en cada gesto de confianza y en el reconocimiento de la comunidad.
Su preparación militar los ha llevado a enfrentar escenarios complejos y a contrarrestar la acción de los grupos armados organizados. No obstante, más allá del componente operacional, su labor se distingue por el contacto cercano con la población civil. El soldado que orienta a un campesino, que vigila un camino o que comparte una palabra con un niño, es el mismo que vela durante la noche para que otros puedan descansar en paz.
Recientemente, la Primera Brigada del Ejército Nacional presentó un pelotón y un destacamento que integrarán una nueva fuerza comprometida con la seguridad y la estabilidad de la región. En este marco, se reiteró la invitación a la ciudadanía para denunciar de manera oportuna cualquier hecho que atente contra la tranquilidad, a través de la línea 107.
Son hombres y muejeres que caminan con disciplina y honor, pero también con respeto y vocación de servicio.
Soldados que no solo portan un uniforme, sino el compromiso permanente de proteger la vida y servir a Colombia.